La precaria situación de la juventud palentina.


 “La juventud mejor preparada de nuestra historia es condenada a vivir peor que sus padres”.

El día que comenté esta frase en la tutoría de 4º A de la ESO en el IES Comuneros de Castilla, donde he estado este curso dando clase hasta hace bien poco, una de las alumnas me decía que ellos y ellas no tenían la responsabilidad y que qué habían hecho para merecerse semejante futuro.

Probablemente la culpa sea siempre de los mayores, pero aunque no sea responsabilidad suya, van a ser quienes paguen los platos rotos. Esa es la constatación de una realidad: O protestamos o seguiremos sufriendo los recortes sociales que las élites económicas encomiendan al PP y al PSOE. (Después de las elecciones veremos más ejemplos, por su puesto)

Los principales problemas de la juventud palentina, contra los que Izquierda Unida seguirá luchando con todas sus fuerzas en las Instituciones, son:

  • La tasa de paro juvenil del 30% en Castilla y León, donde la media de desempleo en función de las edades es del 64% para a quienes están entre 16 y 19 años, 38,4% para quienes tienen entre 20 y 24. Palencia tiene que ser un municipio que cree empleo y eso no se consigue con la Reforma Laboral: que aumenta la precariedad de los contratos, favorece la flexibilidad laboral y apunta hacia una futura desaparición de la negociación colectiva. La juventud mejor formada de la historia no tiene donde trabajar o ha de hacerlo en puestos de inferior cualificación a aquel para el que han sido formados. Cada joven que se va es una oportunidad perdida para que Palencia pueda tener un futuro mejor.
  • La despoblación que hace que la juventud tenga que irse de la ciudad en la que desea vivir porque no hay una política de empleo que consiga vertebrar algo medianamente estable y de suficiente calidad como para no estar dependiendo de terceros.
  • Las y los principales afectados por la contrareforma del sistema de pensiones serán los y las jóvenes, a los que se retrasa la edad de jubilación, se reduce la cuantía de las pensiones y se les dificulta encontrar un trabajo digno que favorezca su futuro cuando sean mayores.
  • La mercantilización de la Educación Pública, que apuesta por la rentabilidad privada, y no por la formación y el conocimiento. Una universidad de élite para una minoría y fábrica de precarios para la mayoría, con trabas para acceder a ella y la degradación de la formación profesional.
  • La vivienda, con una Sociedad Municipal de vivienda y suelo que no ha promocionado una sola vivienda para el alquiler ni para la venta durante los cuatro años de la legislatura. La juventud necesita donde vivir, ya que no pueden hacerlo eternamente con su familia, y el Ayuntamiento puede solucionar este problema con viviendas en alquiler para jóvenes, por 200€ al mes o el 25% de su salario cuando sea un joven precario.

Un ámbito muy relacionado con la juventud es la cultura, donde propondremos que las asociaciones juveniles sean protagonistas y el Ayuntamiento dejará detener relación con empresas privadas. Habrá tres espacios jóvenes donde poder ensayar, tocar conciertos, recitar poesías, hacer teatro, expresar su arte sin tener que estar condicionados por la falta de infraestructuras. Realizaremos un Macro-Espacio Joven en el Colegio de Huérfanos Ferroviarios para que todas estas cosas puedan llevarse a cabo. Que la cultura no tiene que ser clandestina ni los jóvenes tienen porque avergonzarse, al contrario, dejemos espacio para una Palencia cultural.

También creemos que habría cosas que se tendrían que haber hecho ya, que no implican un gran desembolso económico, sino que requieren de voluntad política por parte del Ayuntamiento para que se consigan canalizar las inquietudes culturales y artísticas de la juventud palentina. Tenemos una juventud artística y culturalmente muy activa que no puede dar respuesta a esas necesidades porque no se están favoreciendo este tipo de políticas.

Lo haremos como no puede ser de otra manera, con tu ayuda y colaboración, porque la generación precaria tiene derecho a reivindicar ser escuchados. Hemos de recuperar la capacidad para el cambio, indignarnos, rebelarnos contra lo establecido y podemos empezar a hacerlo mediante el voto el día 22 de mayo.

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Acerca de jangas

Estudié Ingeniería Técnica Informática de Sistemas en La Almunia(Universidad de Zaragoza). Soy profesor de Informática. Milito en Izquierda Unida y en Profesionales Cristianos. Tengo una compañera estupenda, Sofía y dos pequeños que llevan menos tiempo con nosotros, Mario y Lucía. Concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Palencia.
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4 respuestas a La precaria situación de la juventud palentina.

  1. Emilio dijo:

    Eso de que es la juventud mejor preparada de nuestra historia, ¿es una broma, verdad? Una cosa es que se haya reducido el secular analfabetismo de otras épocas pretéritas, cosa que alabo, no seré yo el sectario que desdeñe propuestas loables venga de donde vengan (por ejemplo, las misiones pedagógicas de la II República, uno de los -escasos o no- aciertos del período de tan trágico final), pero no hay más que hacer preguntas de culturilla general a alumnos que cursan hoy día la ESO o incluso están en Bachillerato y es para echarse a llorar. No en vano, muchos docentes añoran la EGB y el BUP/COU cuando aún no se había degragado tanto la enseñanza. Como docente sé lo que me digo y la antología del disparate es cada vez mayor. Apenas saben redactar, desconocen acontecimientos elementales de la historia de España, no suelen acertar a indicar accidentes geográficos e incluso los profesores universitarios se lamentan del pésimo bagaje de unos alumnos que llegan poniendo unas faltas ortográficas impropias de de personas que hayan pasado el Bachillerato. Así que esa propaganda barata de la generación mejor preparada de nuestra historia es una auténtica estupidez. Quizá haya mentes brillantes, pero muy escasas y difícilmente encontramos ya a los futuros Cajales, no se ve entre la generación de la consola y el tuenti una futura Margarita Salas o un futuro Dámaso Alonso. Reina la mediocridad e incluso se puede ver a las puertas de los institutos cuando algunos periodistas les realizan preguntas de diversas materias y sus respuestas producen vergüenza ajena, aunque quizá sí sepan al dedillo todos los avatares de cualquier mindundi de la bazofia televisiva que nunca se pierden, así que menos lobos, caperucita. Y se nota que al comunismo le sigue gustando el adoctrinamiento, así que no desaprovecha para comentar -y de paso inoculcar- a su clase (de 4ºA) sus ideas políticas (no vaya a ser quien piensen por sí mismas). Al final van a tener razón los que dicen que Educación para la Ciudadanía no es adoctrinamiento (nótese la ironía), es simplemente otra asignatura más en la que adoctrinar como ya vienen haciendo tutores y profesores con sus alumnos. Lamentable. Claro que peor es esa defensa a ultranza de un sector público donde el adoctrinamiento es una constante, donde la meritocracia brilla por su ausencia y las aulas se convierten en leoneras incontrolables por docentes que piden la baja reiteradamente. Y además controlados por el gobierno de turno que así utiliza la educación en su beneficio (de uno y otro color, lo mismo me da que adoren a Marx que a Jesús), aunque luego vendan supuesta neutralidad e independencia. Al menos en los privados (de verdad, no los concertados que dependen del dinero del gobierno) tienen su carácter, que puede ser confesional, laico, humanista… etc. pero que no tienden a la burocratización de un profesorado apático e indolente (salvo honrosas excepciones, y sé lo que me digo porque lo conozco), sino que se esmeran en ofrecer la mejor educación, tener al mejor cuerpo docente y la competencia entre centros les haría superarse y que los padres luego pudieran escoger aquel que potencie mejor las aptitudes de sus hijos o que crean más pertinente para ellos, por ejemplo, a través de un cheque escolar, y no con la idolatrada educación pública que sufragamos todos para que se inocule la ideología del profesor o director del momento bajo la apariencia de inocua neutralidad al tiempo que generamos esos jóvenes tan bien preparados que llegan a la universidad escribiendo “haber si nos vemos”, diciendo que “sufragista” es “quien navega por los mares”, que afirman seguros que Franco era coetáneo de Napoléon, que desconocen los que es un polinomio o un fenotipo y que no entienden lo que han leído. Pero mientras seguiremos defendiendo las inmensas bondades de la educación controlada por el intervencionismo gubernamental mientras nos esquilman quitando el dinero del bolsillo del contribuyente generando mediocridad en cantidades astronómicas. Luego echamos la culpa al capitalismo salvaje (el socialismo debe de ser doméstico) y nos unimos a los sindicatos el 1º de Mayo que debe de ser el único día que trabajan porque, claro, los liberados están muy cansados para dar las clases con las que tanto aprenden sus chavales, que en caso de ser hijos propios se encargarán de mandarlos al privado, y a ser posible de élite. Y luego dicen que la política de izquierdas es una utopía… ya.

    Desde la obvia discrepancia ideológica, un cordial saludo.

    • jangas dijo:

      Voy a publicarte el comentario, aunque es excesivamente denso para mi gusto, además de contener temas muy distintos. Supongo que siendo docente conocerás que siempre ha habido profesores que se quejan de sus alumnos y alumnas, que dicen que no saben nada, que son lo peor, creo que es algo histórico. También los hay que intentan cambiar el mundo desde su profesión y ven qué cosas estamos haciendo mal en nuestras clases, con nuestros tutorandos. (No sólo los alumnos se equivocan, ni solo ellos y ellas aprenden, también yo aprendo algo cada día. El proceso pedagógico tiene que partir de la premisa que la Enseñanza y el aprendizaje es mutuo, aunque sea mayor en el alumno).
      Creo que la generalización es siempre negativa, porque incluyes estudiantes de muy diversos tipos, puede ser que sepan menos de morfemas y de sintagmas, pero rétales a que te enseñen algo con el móvil o con el ordenador, o acaso eres de los que creen que la tecnología ha traído solo negatividades.(La típica excusa de quien es analfabeto tecnológico, ¿no es algo absurdo también un analfabeto tecnológico en la sociedad del siglo XX!?)
      No creo que tener una tutoría sea inculcar ideas políticas, independientemente que ellos y ellas sepan que cada profesor y profesora tienen su propia ideología, como la tienen sus padres, sus amigos, etc. No creo que manifestar la realidad, que van a vivir peor que sus padres sea adoctrinamiento e intento hacer que piensen por sí mismos, lo cual es harto complicado en una sociedad que les absorbe y les quiere inculcar el consumo como máxima. Sois unos pesados con lo del comunismo, que no soy comunista, pero aunque lo fuera el mero hecho de utilizar esa palabra no me descalificaría, como tampoco soy payaso pero me parece algo muy encomiable que alguien se dedique a hacer reir en este mundo y no sería una descalificación que me lo llamaráis.
      Los alumnos y las alumnas Emilio no son valorados por ser brillantes o por tener dificultades sino por el hecho de ser personas y porque tienen una dignidad que usted no parece tener muy en cuenta a la hora de hacer sus valoraciones.
      Sobre lo que dices de los centros docentes privados, igual que los concertados, no conozco ningún profesor de ese tipo de la enseñanza que no quisiera trabajar en lo público, ya que mejoraría las condiciones de trabajo sustancialmente, económicamente, en cuanto a horarios, libertad, … Creo que te equivocas también, la gente no es buena o mala por estar trabajando en un tipo de centros o en otros, yo mismo he estado trabajando en la Escuela Concertada y no era distinto a como soy ahora, tenía el 92% de la jornada, que es la situación de muchos docentes en la enseñanza privada y concertada. Pero la responsabilidad no es de los trabajadores, que se esfuerzan por cumplir de la manera más eficiente y profesional su trabajo, sino de las empresas que dirigen esos centros a su modo, sin tener en cuenta que la gente necesita una estabilidad y un trabajo digno para desarrollarse como persona.
      No creo que la competencia entre centros ayudara nada en lo que planteas, considero que sería mejor que se desarrollaran otros valores más humanos como el cooperativismo. Creo que la competitividad es buena con uno mismo, pero es perjudicial comparar entre distintos porque no todos tenemos las mismas capacidades ni las mismas necesidades.
      Considero que el servicio público es el único que puede garantizar una igualdad de condiciones para la ciudadanía independientemente de su condición social (o conoces algún centro privado para pobres), lo público es lo de todos y todas y para nada es un despilfarro y se tiene que sufragar con el dinero de todos en función de la riqueza que cada uno tenga.
      “La Utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. ¿Entonces, para qué sirve la utopía?
      Para eso: sirve para caminar” Eduardo Galeano
      Atentamente.

  2. Emilio dijo:

    Te contesto (por partes). Perdona mi tardanza y la extensión.

    “Voy a publicarte el comentario, aunque es excesivamente denso para mi gusto, además de contener temas muy distintos.”

    Sé que en algunos regímenes comunistas existe una excesiva querencia por la censura, pero espero que la densidad de los textos o su extensión, incluso las cosas discrepantes que no gusten no sean ahora motivo para evitar la publicación. Es cierto que en no mucho espacio pude tratar muy diversos temas, aunque en cierta manera ligados a la juventud. En cualquier caso, agradezco la “deferencia” por la publicación. Y lamento, sinceramente, cuanto te haya podido molestar. Lo de censura no lo digo a malas, es un mero apunte.

    “Supongo que siendo docente conocerás que siempre ha habido profesores que se quejan de sus alumnos y alumnas, que dicen que no saben nada, que son lo peor, creo que es algo histórico. También los hay que intentan cambiar el mundo desde su profesión y ven qué cosas estamos haciendo mal en nuestras clases, con nuestros tutorandos. (No sólo los alumnos se equivocan, ni solo ellos y ellas aprenden, también yo aprendo algo cada día. El proceso pedagógico tiene que partir de la premisa que la Enseñanza y el aprendizaje es mutuo, aunque sea mayor en el alumno).”

    Ya sé que en todas las épocas ha habido profesores que han podido quejarse de los alumnos. Pero me parece que ese argumento es demasiado pueril y demagógico, aunque intentes aplicármelo no sin cierta malicia. A los hechos me remito del estado de la enseñanza actual y reitero lo que dije: antaño había unas desmesuradas tasas de analfabetismo, pero los que tenían oportunidad de estudiar y se esforzaban podían llegar a destacar como grandes eminencias en su campo, mientras que ahora reina la mediocridad más absoluta en una gran mayoría, fruto de la logse y de ese “colegueo” en el que algunos quieren convertir y han convertido las clases, y no soy de los gusta de marcar diferencias abismales e insalvables con sus alumnos, todo lo contrario, pero hay que saber los límites. Eso de la retroalimentación es fruto asimismo de ese pedagogismo donde parece que se condena la transmisión del saber del profesor al alumno como si ahora no fuera la misión de la enseñanza el que los alumnos vayan a aprender lo que no saben por parte de quien en principio tiene más conocimientos que ellos. Claro que un profesor puede aprender humanamente de sus alumnos, pero no confundamos los papeles. Un médico pueden aprender de su paciente viendo cómo afronta su enfermedad, pero no creo que el paciente, si carece de titulación médica, fueran el más indicado para intervenir en quirófano. No confundamos las cosas, Juan. No seré yo quien defienda un autoritarismo sin preguntas, unas clases sin debate y enriquecimiento mutuo, todo lo contrario, pero algunos quieren llegar al paroxismo de que la clase debe ser un sitio de recreo y esparcimiento como si fueran unos billares. Seamos serios, por favor. Y tampoco nos dejemos cegar por el romanticismo mal entendido del profesor Keating, que está bien como argumento cinematográfico, y me parece maravilloso que los docentes seamos capaces de ilusionar y entusiasmar a los alumnos en nuestras materias, pero lo que no se puede pretender es desvirtuar la instrucción y convertirla en aulas salvajes y leoneras donde no hay tan siquiera en edades avanzadas interés alguno por aprender y estudiar. Y es que sin esfuerzo no se puede pretender obtener una recompensa porque ni siquiera esta existe como enriquecimiento personal. Ya que criticas mi densidad, te agradecería que ahorraras ese horrísono desdoblamiento de “ellos y ellas” o “alumnos y alumnas”. Sé que es deformación profesional por mi parte y no voy a detenerme en explicar la diferencia entre sexo y género, que supongo ya sabes, por eso sería muy positivo que aparqueses la corrección política, también en el lenguaje, pues en efecto, no seré yo quien critique y considere como únicos culpables a los alumnos, los políticos también, con sus leyes y con su lenguaje políticamente correcto, se encargan de destrozarlo a conciencia.

    “Creo que la generalización es siempre negativa, porque incluyes estudiantes de muy diversos tipos, puede ser que sepan menos de morfemas y de sintagmas, pero rétales a que te enseñen algo con el móvil o con el ordenador, o acaso eres de los que creen que la tecnología ha traído solo negatividades.(La típica excusa de quien es analfabeto tecnológico, ¿no es algo absurdo también un analfabeto tecnológico en la sociedad del siglo XX!?)”

    Me parece bien que “barras para tu casa”, y por supuesto que me parece que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación son impresincidbles en el mundo actual, pero creo que eso es una sagaz estratagema para despreciar los saberes y conocimientos humanísticos y científicos, un subterfugio por el cual culturizarse pasaría por enviarse sms con el móvil o pasarse canciones con el bluetooth en clase dejando de lado los clásicos literarios, el álgebra, la sintaxis, la diversidad de los ecosistemas o la corte de Carlos IV. Es salirse por la tangente convirtiendo la informática, ni siquiera eso, sino su utilización práctica en una deidad. Quizá entonces debiéramos suprimir al vil profesorado y dejar que investiguen solos, dejarlos en un aula para que muestren al universo sus dotes como consumados expertos cibernéticos colgando vídeos en el tuenti o descargando películas y juegos. Esa, al parecer, ha de ser la clase del s.XXI, ¿no?

    “No creo que tener una tutoría sea inculcar ideas políticas, independientemente que ellos y ellas sepan que cada profesor y profesora tienen su propia ideología, como la tienen sus padres, sus amigos, etc. No creo que manifestar la realidad, que van a vivir peor que sus padres sea adoctrinamiento e intento hacer que piensen por sí mismos, lo cual es harto complicado en una sociedad que les absorbe y les quiere inculcar el consumo como máxima. Sois unos pesados con lo del comunismo, que no soy comunista, pero aunque lo fuera el mero hecho de utilizar esa palabra no me descalificaría, como tampoco soy payaso pero me parece algo muy encomiable que alguien se dedique a hacer reir en este mundo y no sería una descalificación que me lo llamaráis.”

    Quizá fue una hipérbole malévola por mi parte al hablar de adoctrinamiento en las tutorías. Por favor, te vuelvo a rogar que evites ese “profesor y profesora, etc.” que hacen sumamente tedioso y farragoso tu texto, por otra parte conciso y claro. Sin embargo, cuando hablas de manifestar “la realidad” hablas de la tuya y de hecho, aunque no te percates de ello –o quizá sí-, ya condenas el consumismo incurriendo en esa contradicción de deplorar el capitalismo salvaje que permite la libertad de elección, pero al mismo tiempo alabando los últimos alardes tecnológicos, de móviles a ordenadores. Muchos profesores siempre dicen intentar hacer que sus alumnos piensesn por sí mismos, sin embargo, siempre lo hacen de manera tendenciosa guiados por su muchas veces inevitable componente ideológico. Lo malo es cuando dejar pensar al alumno es inocularle nuestra particular perspectiva como la única buena. De ahí que lo malo no sea tener en las tutorías a un democristiano, un comunista o un liberal, sino que en cualquier materia, especialmente aquellas en que mayor peso puede tener el componente ideológico se pretenda evaluar esas ideas de los alumnos. O que incluso haya asignaturas específicas que en el propio currículo hablan de evaluar los “sentimientos y emociones” del alumno, por tanto, no valoramos conocimientos, aptitudes y méritos, ni siquiera su capacidad de razonar o de tener un espíritu crítico, sino de que absorban el ideario del profesor o del gobierno de turno, al estilo de la felizmente desaparecida FEN.

    A mí también me parece encomiable la labor de los payasos. Mucho mérito tiene ser capaz de hacer reír, aunque entre sus acepciones también se encuentre la de usarla en modo despectivo en las ocasiones en que alguien se muestra con poca seriedad en situaciones en que esta debería tenerse. Siento parecerte pesado, pensé que eras comunista, a lo mejor ahora resulta que eres nacionalsindicalista y no me había enterado, si me permites la eutrapelia. Cada uno es muy libre de sentirse muy a gusto con los epítetos que desee, pero me parece que hacer apología de una ideología que ha costado tantas vidas y en cuyo nombre se han cometidos tantas atrocidades me produce pavor. Igual que me lo producen los fascistas o nacionalsocialistas orgullosos de ello y que así se definen. Allá cada cual, pero la “buena prensa” con que cuenta una ideología que tanto daño ha causado sin la menor autocrítica ante ello me resulta escalofriante. Y tengo algún amigo que así se define y no por ello vamos a entrar en disquisiciones política cada vez que nos vemos, pero fin creo que a cierta izquierda le falta autocrítica y humildad. Igual que a la derecha conservadora y confesional. A cada uno lo suyo.

    “Los alumnos y las alumnas Emilio no son valorados por ser brillantes o por tener dificultades sino por el hecho de ser personas y porque tienen una dignidad que usted no parece tener muy en cuenta a la hora de hacer sus valoraciones.”

    Por supuesto que todas las personas son dignas por el mero hecho de serlo, de ahí que por eso no me parezca de recibo el querer acabar con ellas cuando se están gestando en el vientre de la madre, y no por lo que diga la Iglesia (que al igual que el comunismo tiene muchas barbaridades a sus espaldas, aunque la institución eclesiástica parece pedir un perdón que a los marxistas les está costando más), sino por la dignidad de ser humano desde el momento en que se concibe. Sé que este es otro tema y me disculpo por esta nueva digresión. Así que lamento contradecirte, pero por supuesto que valoro la dignidad inherente a todo alumno, pero en una clase no se va a valorar la dignidad que todos tienen, sino que sí que han de ser valorados por sus méritos y capacidades, y cuanto más brillantes sean, mejor se les prepare y mejor respondan, mejor podrán servir a la sociedad en sus trabajos el día de mañana, ¿no te parece?. Una persona tiene esa dignidad en clase, en el bar y en su equipo de fútbol. Pero por supuesto que se deben valorar méritos y capacidades, aunque no solo, también el esfuerzo y el interés. Entiendo que no todos están llamados a desempeñar los mismos trabajos ni cuentan con las mismas aptitudes para todo (de ahí lo positivo de los itinerarios que no segregan, sino que facilitan las cosas a los alumnos y son los primeros que los reclaman), y eso no ha de ser óbice para que alguien, por muy mal que se le dé algo, sea valorado por su esfuerzo, tenacidad y tesón. Pero no por algo que se supone inherente a todos y que es la dignidad innnata de cada ser humano. No te confundas, Juan.

    “Sobre lo que dices de los centros docentes privados, igual que los concertados, no conozco ningún profesor de ese tipo de la enseñanza que no quisiera trabajar en lo público, ya que mejoraría las condiciones de trabajo sustancialmente, económicamente, en cuanto a horarios, libertad, … “

    ¡Hombre, esto sí que es bueno! Ahora los amantes del amor al arte, de la distribución de la riqueza se nos ponen finos y resulta que lo bueno de la educación pública son las condiciones económicas. ¡Pues vaya, pronto os sale la vena de la rentabilidad capitalista! Lo siento, pero prefiero cobrar menos, tener peores horarios, pero sentirme realizado en mi trabajo sabiendo que transmito conocimientos y ayudo a la futura generación del mañana. Parece que te traiciona la mentalidad del “broker” ejecutivo para tener muchas ganancias, muchas vacaciones… ¡y a vivir la vida! Perdona que te lo diga, sinceramente, pero ese argumento me parece paupérrimo.

    “Creo que te equivocas también, la gente no es buena o mala por estar trabajando en un tipo de centros o en otros, yo mismo he estado trabajando en la Escuela Concertada y no era distinto a como soy ahora, tenía el 92% de la jornada, que es la situación de muchos docentes en la enseñanza privada y concertada. Pero la responsabilidad no es de los trabajadores, que se esfuerzan por cumplir de la manera más eficiente y profesional su trabajo, sino de las empresas que dirigen esos centros a su modo, sin tener en cuenta que la gente necesita una estabilidad y un trabajo digno para desarrollarse como persona.”

    Ahí sí que te doy toda la razón, no solo soy docente, sino que vengo de una familia de personas dedicadas a la enseñanza que dieron clases tanto en colegios privados o concertados (Maristas, academias privadas, etc.) como en institutos (enseñanza pública, etc.) y no cambiaron su forma de dar clase por estar en uno u otro lugar. Y los alumnos que se esforzaron y estudiaron luego salieron bien preparados con independencia de donde hicieran o cursaran sus estudios, lo que por otra parte no deja mal a la escuela privada. Cuando hablas de la responsabilidad del centro y no de los trabajadores, ahora soy yo el que te dice que “no generalices”. Estoy convencido de que en el 90% de los casos es así, pero tú mismo has caído en la trampa al hablar de las buenas condiciones económicas y laborales de la educación pública, cuando uno quiere la pública solo por eso, permite que tenga mis dudas. Que lo he vivido y es muy bonito (nótese la ironía) ver a un profesor que como es funcionario está apoltronado usando la misma materia desde que sacó la plaza y que incluso se niega a responder las preguntas de alumnos porque es más importante tomarse el café y como tiene segura la nómina y no se valora su rendimiento pues se convierte en un gris burócrata de la administración o del gobierno de turno, y no en un docente que se desvive por el trabajo que realice. Y repito: no quiero generalizar, serán pocos casos (aunque alguno conozca), pero tampoco lo hagas tú. Igual que también es muy triste ver a docentes cogiéndose la baja por alumnos sin modales ni educación, incluso agresivos, que no quieren estudiar, que se ven obligados a ello y que tampoco dejan a sus compañeros seguir una clase. Aunque quizá, siguiendo tu modelo, habría que aprender de ellos y enriquecernos mutuamente a ver quién grita más fuerte o quién suelta la grosería más soez. No me parece el modelo más acertado, pero quizá si fuera más proclive a la educación privada, podrías crear un colegio basado en ese modelo y veríamos los resultados. Eso sí, pero que esos energúmenos que ni quieran estudiar ni saben comportarse vengan con un móvil de última generación y sabiendo utilizarlo. Así además de molestar a los demás se irán con su matrícula para casa. Y con los privados cada centro podría inspirarse en el modelo e ideario que deseara, eso es libertad, y luego los padres y los alumnos escoger el más acorde a sus convicciones, intereses o aptitudes. ¿Por qué hay problemas con los crucifijos en las escuelas públicas? ¿Por el crucifijo? No. ¡Porque son públicas! En cada centro, si fuera privado y tuviera capacidad de decisión, los que se declaran confesionales podrían ponerlo –como ya lo hacen- y los que no lo sean, pues no ponerlo o incluso poner la hoz y el martillo si así lo desean. Con mayores cotas de libertad todos saldríamos ganando. De hecho, lo que más me aleja como liberal de Izquierda Unida no es su defensa del laicismo (aunque tú para colmo te declares católico) dada mi tendencia al agnosticismo, sino esa cerril y dogmática lucha contra lo privado, que da más libertad, libertad para todos.

    “No creo que la competencia entre centros ayudara nada en lo que planteas, considero que sería mejor que se desarrollaran otros valores más humanos como el cooperativismo. Creo que la competitividad es buena con uno mismo, pero es perjudicial comparar entre distintos porque no todos tenemos las mismas capacidades ni las mismas necesidades.”

    La competividad es buena porque cada centro intentaría sacar los mejor de sí mismo, incluso en valores humanos. Si por ejemplo hay un centro que impulsa y fomenta la poesía o la investigación científica, a lo mejor a muchos nos gustaría llevar a nuestros hijos a ese centro y no al que los convierte en grises ejecutivos e inversores de bolsa. Con la libertad de cada centro privado se pueden impulsar esos valores que tú planteas, pero no por imperativo legal del gobierno turno, sino por la autonomía de cada centro privado que no dependa más que de sí mismo. Y me parece fabuloso el cooperativismo. De hecho hay colegios privados, degraciadamente muy pocos, que no pertenencen a órdenes religiosas pero que tampoco son franquicias de una multinacional, sino de familias que unidas por el interés de dar la mejor educación a sus hijos han formado esas sociedades. Cuesta mucho y más cuando no hay recursos y poco dinero, porque todo lo tiene el Estado para poder seguir metiendo la mano y decidiendo. Te podría dar nombre de algún colegio formado por estas cooperativas que funcionan maravillosamente bien, los trabajadores están contentos con sus condiciones laborales y económicas, algunos incluso se han hecho cooperativistas tras trabajar en esos centros, etc. ¿Qué hay de malo en eso? Es más, si tu renuencia a los privados es la desconfianza de quienes dirijan ese centro, ¿qué te hace pensar que son mejores los públicos controlados por el Estado y, por ende, por el gobierno? El Estado, y el gobierno, no es un padre cariñoso preocupado por el bienestar de sus hijos como sí lo pueden estar los directivos de un centro privado, sino que es un entramado de burócratas y una administración compleja y diletante muchas veces movida por intereses. De uno y otro signo. La competitivdad es buena con uno mismo dices, pero no con los demás, así que suprimiremos los deportes porque deben de ser un daño psicológico enorme cuando, por ejemplo, un equipo se enfrenta a otros ante los que se cree supuestamente inferior. Como si un Alcorcón no pudiera en alguna ocasión meter cinco goles a todo un Real Madrid. Sin embargo, estoy de acuerdo contigo, no todos tienen las mismas capacidades y por eso creo que es una tortura obligar a los que tienen menos capacidades a seguir un ritmo o nivel que no pueden alcanzar o condenar a quienes pueden explotar todo su potencial a quedar relegados en favor de otros, y salen todos perdiendo. De ahí mi insistencia en lo bueno de los itinerarios, que no os empecinéis, no segregan, permiten que cada uno de acuerdo con sus capacidades pueda progresar en aquellos ámbitos donde destaca y puede dar lo mejor de sí. Todos deben tener unos mínimos exigibles, pero luego, y los propios los alumnos lo reclaman, es bueno que se formen de acuerdo a sus intereses, aptitudes y capacidades, sin que eso impida la interrelación a igual nivel y sin ningún tipo de distintición en lo que a personas se refiere. Pero no todos somos iguales y querer pretender eso es una barbaridad. Igualdad de oportunidades, ecuanimidad y equidad sí, pero no todos podemos correr como Marta Domínguez ni escribir como Pérez Reverte (o Luis García Montero). A cada cual lo suyo y el mundo se enriquecerá mucho más.

    “Considero que el servicio público es el único que puede garantizar una igualdad de condiciones para la ciudadanía independientemente de su condición social (o conoces algún centro privado para pobres), lo público es lo de todos y todas y para nada es un despilfarro y se tiene que sufragar con el dinero de todos en función de la riqueza que cada uno tenga.”

    He ahí el grave error. El servicio público no es más que lo que los burócratas de un determinado gobierno quieren dar a sus ciudadanos, generalmente apoltronando funcionarios que pierdan la pasión por su oficio o trabajo. Lo público es de todos… relativamente. Porque aquel que opta por uno privado sigue teniendo que sufragar lo que no es de él en tanto no lo utiliza. ¿Por qué tiene que ser el gobierno, formado por personas, con los mismo defectos y errores que cualquier ciudadano, el que decida esa educación sustrayendo nuestros dineros en vez de dar el dinero al ciudadanos para que decida lo que mejor les conviene? ¿Por qué, por qué ese miedo, ese terror a la libertad del ciudadano? ¿Por qué no un cheque escolar a través del que cualquier ciudadano pueda optar a llevar a sus hijos al colegio que prefiera? ¿Por qué los hijos de los políticos, los hijos de Montilla pueden ir al Colegio Alemán y el resto y los pobres tienen que conformarse con lo que el gobierno utiliza sangrándonos los bolsillos? Y eso que decías de las mejores condiciones laborales del profesorado en la pública solo denota lo interesados que están en el sueldo y no en otras cosas. Porque sé de institutos que se caían a pedazos y las administración no hacía nada (¡hasta que se cayó, claro!) mientras que por ejemplo en cooperativas de colegios privados el dinero dado por los padres se utilizaba en dar los mejores servicios cuidando todo, desde sl sueldo de los profesores hasta las instalaciones. Repito: ¿por qué ese miedo a la libertad?

    “La Utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. ¿Entonces, para qué sirve la utopía?
    Para eso: sirve para caminar” Eduardo Galeano”

    Muchas gracias por intentar tocar mi fibra sensible con Galeano, precioso su cuento sobre ese ayudar a mirar la inmensidad del mar que también tiene. La utopía definida como el horizonte gracias al cual vamos avanzando es una bonita metáfora, pero no podemos dejarnos llevar por la irrealidad cuando además en su nombre se han cometido tantos atropellos. Incluso los más románticos idealistas (que los liberales también podemos serlo) sabemos de la necesidad de ser realistas si queremos afrontar los problemas que se nos presentan sin caer en un idealismo tan nebuloso que incluso nos haga confundir el horizonte.

    Por último, te agradezco que por respeto me hayas tratado de usted cuando yo, quizá por tu edad, no lo he hecho, pero, por favor, puedes tutearme cuando lo desees, es más me gustaría que lo hicieras. Y te reitero que más allá de nuestras grandes discrepancias ideológicas, es enriquecedor y placentero poder debatir contigo. Disculpa mi tardanza en responder y mi excesiva extensión respondiendo a cada una de las cosas que me planteabas. Supongo además que ahora andarás muy ocupado por la campaña. Obviamente no tendrás mi voto, aunque sí mi simpatía y a ver si los de IU os vais haciendo un poco más liberales y no tenéis tanta inquina a lo privado. Saldríamos todos ganando.

    Un cordial saludo.

    • jangas dijo:

      Comprenderás que ahora mismo no pueda responderte por la extensión de tu respuesta. Simplemente dos cuestiones rápidas: Las condiciones laborales no son exclusivamente económicas, son de horas de docencia, de horas de formación sobre temas no precisamente pedagógicos, de tiempo para la preparación de las clases, … Mi padre estuvo toda su vida trabajando en la escuela pública y te puedo asegurar que en ningún momento notó el desaliento, ni dejó de trabajara por tener el puesto asegurado, al contrario, como tenía el puesto asegurado podía trabajar con mejores condiciones y sin preocupaciones por si le despedían o no. La segunda es que nunca me he considerado católico sino cristiano, lo cual no tiene nada que ver con que entienda que la sociedad civil y sus instituciones tengan que ser aconfesionales.
      En nuestro programa electoral no optamos solo por un modelo público sino también por la relación con empresas de economía social, el fomento del pequeño y mediano comercio(frente a la gran superficie, que es más competitiva), el trabajo conjunto del Ayuntamiento con la coordinadora de ONGs de Palencia, el fomento de cooperativas, …
      Me alegra que cites a Luis García Montero con el que estuvimos charlando el otro día unos minutos en Palencia, ya que vino al acto público que hicimos en Izquierda Unida.
      Si Izquierda Unida se hiciera liberal no sería Izquierda Unida y si fuéramos iguales en planteamientos e ideología no podríamos debatir.
      Gracias por tu contestación y espero poder contestarte más extensamente.

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